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Mostrando entradas de 2017

Vuelvo a ti

Y es constante, sí. Siempre vuelvo a ti. A pesar del tiempo y la distancia, siempre vuelvo a ti. Más allá de que me aleje por decisión propia o porque tú quieres que me vaya, siempre vuelvo a ti. Sin importar si recibo o no un saludo de ti, siempre vuelvo, a ti. Sin noticias tuyas o con un montón de ellas, siempre vuelvo a ti. Aunque no vuelva, aunque me quede lejos, siempre vuelvo a ti. No tiene caso que me queje de tu comportamiento indiferente, de tu violencia, de tu frío o agresividad, siempre vuelvo a ti. Acá estoy, de nuevo. Volví a ti.

Somos infinitos II

Ojalá el tiempo fuese maleable. Lo pudiera palpar. Lograra cogerlo y estirarlo, que alcanzara y durara para siempre. Te doy mi tiempo y te lo doy gustosamente porque si tuyo es mi tiempo mío será el tuyo y nuestro será el futuro. Son esas tardes, esas noches, esas madrugadas, que se pasan entre besos, abrazos, suspiros, tactos, sonrisas, placeres y suspiros las que deseo volver infinitas. L o logro, sí, a fin de cuentas mi tiempo a tu lado es infinito en otra dimensión, en otro plano, en el plano del amor y la tranquilidad. Porque en las mañanas al despertar siento la liviandad que da el amar sinceramente.

Reflexiones a orillas del Putumayo

Cuando llevas tu vida a cuestas. Cuando tu vida cabe en una maleta de 40 litros con un solo bolsillo, en una mochila y un canguro, te das cuenta de que lo material vale poco y nada. Aprender a apreciar y a desprenderse al mismo tiempo no es fácil. Pero andando por el río, caminando por la selva a paso de paisano,  a paso de un indígena que se conoce la selva, como el vecino de Bogotá que conoce la cuadra donde vive, se da cuenta uno que para vivir se necesita salud, un estado físico respetable; unas botas de caucho; agua en buena cantidad; algo para comer mientras caminas o andas por el río y que el resto el viaje te lo da. Pero no. Nos empeñamos en acumular, en tener y demostrar que tenemos. En la soledad de la noche amazónica, a orillas del río Putumayo, se da uno cuenta de que sino tienes más que a ti mismo podrás sobrevivir, podrás ser feliz con poco o mucho, pero podrás ser. Y no soy ejemplo de nada. No soy e...

Lo siento, todo.

Lo siento todo. Lo escucho. Lo huelo. Lo tengo a mi lado. Lo conozco. No lo veo. Despierto y sé qué hora es por cómo suena la ciudad. Sé cuando el agua del café ha hervido. Siento la temperatura perfecta del agua cuando entro a la ducha. Salgo a la calle y sé cuál bus coger, siempre sale a la misma hora y siempre suena igual. Me subo. Duermo pero estoy atenta. Sé en qué calle estoy porque cada una suena diferente, cada una huele distinto. Me bajo, camino. Cruzo las calles con cuidado. Se acerca un paseador de perros, trae 4: dos Pugs, un boxer inglés y un labrador negro. En la esquina reparten periódicos. El malabarista está parado en el semáforo de siempre. El hombre hace lo suyo, tiene 30 segundos. Han corrido 25 y no ha empezado a recoger la plata. Se van a ir los carros, las motos, los taxis y los buses que están detenidos en el semáforo. Se fueron, con rapidez, como si huyeran. Camino. Recibo un perió...

El futuro.

Y luego llegarán. Llegarán los lugares que no me recuerden a ti. Llegarán los sabores que no sepan a lo que a ti te gusta. Llegarán, lo sé. No sé si mañana, pero sé que llegarán los olores que no me lleven de vuelta a ti y las fotos que no me hagan suspirar con tristeza. Llegarán los días en los que los pase sin una imagen tuya en mi cabeza. Llegará el día en que nadie me pregunte por ti y si me preguntan, sé muy bien, que llegará una respuesta de ignorancia absoluta sobre tu suerte o tu fortuna en los días en que ya no somos 'nosotros'. Llegará el día en que solo seamos dos extraños que quizá se pueden conocer otra vez.

Me basta

Lleno de errores. Humano. Los llevo a cuesta, no me arrepiento, me han forjado, soy ellos y ellos son yo. Sin ellos no estaría, no sería capaz de escribir estas líneas.  Ya me voy a otra parte. Naufragaré. Me lanzaré al vacío. Sin paracaídas. Sé que flotaré. Que volaré . Y si ya no me haces falta no importa. Me tengo a mi mismo y conmigo me basta.

La noche. La oscura noche.

La noche. La oscura noche. Me sumerjo en ella e intento escapar de recuerdos. Pero es en la noche donde pensamientos oscuros y turbios aparecen. Es la noche, con su silencio y su oscuridad, donde la lucidez desaparece. ¿Lúcido ante qué, ante quién, ante usted? Hay noches más difíciles que otras. Hoy es una de esas noches difíciles . No por no estar. No por no querer. Más bien por el exceso de pensamientos turbios. La noche. La oscura noche. Llega ante mi, con su grandeza y profundidad. Sin abrigo la recibo y me dejo abrazar. La noche me conoce.  Sabe de mis sueños.  También sabe sobre mis inseguridades.  La noche, la oscura noche sabe más de mi de lo que supiste tú. 

Sentido a esto

"Cómo le doy sentido a esto, a lo que soy a través de ti. Cómo cuando llegas me encuentro y te encuentro. Cuando llegamos somos casi uno pero tan únicos e independientes como nuestros. Ser a pesar de ti, ser por mí mismo y no por nosotros en últimas... Creo que es la búsqueda" Él se dio la vuelta e intentó dormir. Ella seguía viendo las luces de la ciudad a lo lejos.

Somos infinitos

"Somos infinitos" fue la frase que me susurró al oído. Después de esa mañana se fue, no volvió. No sé si ella, al contrario de sus palabras, es finita. Las mañanas son los momentos donde menos infinito me siento. Es como si en ese instante, mientras miro al techo y ella aún duerme, supiera que todo terminará después de dejar la cama, después de dejarla a ella, después de dejar de sentir el peso de su ser recostado sobre mi pecho. Pero la noche, justo antes de esa mañana, me siento infinito. Mientras, con tranquilidad camino de su mano, siento como la noche me golpea de frente con su frío inmenso y su infinito cielo azul oscuro. Oscuro y profundo. En ese instante, mientras la tengo de la mano, o mientras ella me tiene a mi, es posible sentirse infinito, donde el tiempo no importa, donde el tiempo no alcanza, pero es justo lo que queremos ser: seres encontrados para pasar instantes infinitos. Al final entiendo que no es infinito el todo, sino es infinito el instante, ca...

Ante la incertidumbre, abstenerse

-Ante tanta incertidumbre lo mejor siempre será abstenerse... - ¿Por qué? Él se quedó en silencio, siguió caminando.  Ella lo acompañó. No volvió a preguntar, como si lo entendiera. Como si el silencio de sus palabras le fuese respuesta suficiente. Luego se detuvo, dio dos sorbos a su cerveza,  se sentó en una banca del parque y colocó sus manos entre las piernas. Era una de esas madrugadas capitalinas frías y lejanas. Él inconscientemente empieza a mover su pierna repetidas veces. - Yo creo que me da miedo. Me da miedo no saber qué hacer cuando por fin algo deje de ser incierto. - Pero sí sabes... O por lo menos eso es lo que me has dicho. Me has dicho que no quieres incertidumbre, que quieres volver a amarla y abrazarla en la mañana cuando despiertes. - Abrazarla... prepararle el desayuno... - Entoces algo sabes. - Algo sé, sí. En ese momento suena el celular de él. Lo levanta con desgano. Lo pone dentro de su bolsillo pero antes lo silencia. Deja de sonar. - An...